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El uso de la medicina natural surge de observaciones del efecto que tienen algunas plantas en el cuerpo. Mucho de este conocimiento proviene del uso cultural de las plantas en diferentes poblaciones que se ha transmitido a través de generaciones. Esto es lo que se conoce como la etnofarmacología. Aunque existen medicinas de origen natural que se utilizan en la medicina convencional (ej: morfina, atropina, etc), la diferencia entre ambos radica en que 1) no necesitan prescripción y 2) no están sujetas a regulaciones por la FDA (Administración de drogas y alimentos por sus siglas en Inglés) y por ende se consideran legalmente como suplementos dietéticos (Dietary Supplement and Health Education Act 1994). Esto implica, que para la gran mayoría existe un conocimiento limitado sobre su efectividad, efectos secundarios, toxicidad e interacciones con otros productos naturales y medicamentos regulados.

La idea mas común sobre los productos naturales es que por no tratarse de productos químicos sintetizados en un laboratorio, son mas seguros que los medicamentos regulados y no tienen efectos secundarios. Para aclarar esta idea es necesario entender primero que una droga se define como un compuesto que tiene un efecto fisiológico en el organismo. Por lo tanto, aunque los productos naturales no son creados en un laboratorio, se pueden clasificar como drogas si son compuestos químicos con capacidad de producir un efecto fisiológico en el cuerpo. Y segundo, debemos también entender que cuando una droga llega a su blanco y hace su efecto, otros procesos acoplados a éste lugar de acción pueden afectarse produciendo lo que llamamos efectos secundarios. Esto significa que todo tipo de droga es capaz de desencadenar efectos secundarios ya sea de origen sintético o natural. Por ende, LA IDEA DE QUE LOS PRODUCTOS NATURALES SON MÁS SEGUROS QUE LOS REGULADOS PORQUE NO PRODUCEN EFECTOS ADVERSOS ES FALSA.

Otra preocupación de los profesionales de la salud con respecto al uso de productos naturales es que no están sujetos a regulaciones por la FDA para determinar su eficacia, seguridad, pureza, identificación apropiada de los ingredientes en la etiqueta, entre otros factores. Por lo tanto, un producto natural comercializado podría estar adulterado o contener mayor cantidad del compuesto activo lo que podría resultar en toxicidad. Por ejemplo, las preparaciones de Ma-Huang (ingrediente activo: ephedra) contienen de 3-5 veces la cantidad que se recomienda y esto podría resultar en un riesgo para pacientes con condiciones cardiovasculares (accidentes cerebrovasculares). Ma-Huang ha sido utilizada para tratar gripes, asma, dolores de cabeza y congestión nasal.

Por otro lado, esto no debe ocurrir con los medicamentos regulados ya que antes de comercializarse hay una serie de estudios que se realizan para conocer diversos aspectos de la droga. Una vez se identifica la droga, se realizan estudios in-vitro (en células) para conocer su mecanismo de acción y para identificar otros lugares de acción que podrían ser la causa de efectos secundarios o adversos. Luego se hacen estudios in-vivo (en animales) para comprobar la efectividad de la droga y evaluar su efecto a nivel de órganos y sistemas. Los estudios en animales también sirven para determinar las dosis apropiadas y las dosis tóxicas de manera que se pueda estimar el índice terapéutico de la droga en el ser humano. De ser exitosos estos estudios se le pide a la FDA una aprobación para comenzar a realizar los estudios en seres humanos (estudios clínicos). La FDA tiene un equipo de profesionales (farmacólogos, bioquímicos, estadísticos, epidemiólogos, microbiólogos, entre otros) que evalúan la información del compuesto estudiado provista por los investigadores correspondiente a la etapa pre-clínica y clínica. Los estudios clínicos consisten en 4 fases que sirven para evaluar riesgos versus beneficios de la droga en seres humanos. En total, una droga puede tardar hasta 20 años en llegar al mercado desde su descubrimiento. Por consiguiente, esto involucra una gran inversión de dinero ($150 – $900 millones) y se estima que esta inversión es recuperada en 3 de cada 10 drogas que llegan al mercado. Debido a la rigurosidad de este proceso, menos de una tercera parte de las drogas probadas en estudios clínicos llegan al mercado.

En conclusión, los productos naturales pueden ser clasificados como drogas y por lo tanto tienen el potencial de causar efectos secundarios y toxicidad al igual que los medicamentos regulados. Los medicamentos regulados pasan por un proceso de aprobación riguroso lo cual asegura que el riesgo de efectos adversos, desconocidos o de toxicidad sea pequeño comparado con su beneficio. Al contrario, los productos naturales, al no estar sujetos a este proceso de aprobación pudieran ser efectivos pero también causar efectos desconocidos debido a la falta de estudios científicos que determinen sus efectos en el organismo. Es necesario que la comunidad científica evalué estos productos naturales con el fin de determinar su efectividad, efectos adversos, toxicidad e interacciones con otros compuestos. En adición, los productos naturales comerciales pueden contener otros compuestos que pueden estar ejerciendo un efecto y no necesariamente éstos se colocan en la etiqueta o están en las cantidades adecuadas.

Escrito por: Karla Claudio Campos, Ph.D.

Editado por: José Ortiz, Ph.D. Profesor del Departamento de Farmacología, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas

 

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